
De un par de vaqueros a mi propia marca
Hay momentos en la vida en los que el suelo parece moverse bajo tus pies. Para mí, ese momento llegó con un problema de salud difícil que me obligó a frenar. Sin embargo, en medio de esa tormenta, encontré un refugio inesperado: la costura. Lo que empezó como una forma de distraer la mente, terminó transformando mi vida. Mi primera creación no fue un diseño de pasarela, fue algo mucho más auténtico: un bolso hecho con mis propios pantalones vaqueros. A ese bolso le siguieron un neceser y varios estuches. Sin darme cuenta, estaba cosiendo mi propia recuperación.
El nacimiento de una comunidad
Pronto, el círculo se empezó a abrir. Mi hermana fue la primera en pedirme uno, luego una amiga suya… y de repente, me vi gestionando encargos para «amigos de amigos». Fue entonces cuando decidí abrir una cuenta en Instagram, mucho antes de que la pandemia cambiara el mundo. En aquel momento, el proyecto no tenía un plan de negocio, pero sí un nombre: Bolsos Nlanzas.
El día que «vi» las colecciones
Recuerdo perfectamente un día en la tienda Ribes i Casals de Barcelona. Al entrar, algo cambió en mi mirada. Ya no veía simples rollos de tela; veía mochilas, bolsos y patrones. Mi cabeza empezó a diseñar colecciones enteras antes de tocar la tela.
Compré aquellos materiales y creé mis primeras colecciones únicas y exclusivas: una sola unidad por diseño. Cada bolso tenía su propio nombre, su propia alma. Durante años, compaginé mi trabajo con la creación de estas colecciones cápsula, aprendiendo en cada costura lo que significaba llevar una marca adelante.
La evolución: De Nlanzas a Bonula
El año pasado, algo dentro de mí hizo clic. Sentí que era el momento de dejar de «hacer bolsos» para pasar a crear una marca. Necesitaba un nombre que reflejara mi madurez actual, mi visión de futuro y que pudiera registrar legalmente para proteger mi sueño.
Parte de ese clic no habría sido posible sin el apoyo de la FEM (Fundació Esclerosi Múltiple), cuyas formaciones y acompañamiento en la reinserción laboral me dieron las herramientas y la confianza para dar el salto. Tras un proceso intenso de rebranding, nació Bonula. Dejé atrás Nlanzas para dar la bienvenida a una etapa donde la confección y la venta de mis diseños son el centro de mi universo profesional.
Un consejo para los que empiezan
Si estás leyendo esto y tienes una idea rondándote la cabeza, quédate con esto: no hace falta tener el plan de negocio perfecto desde el día 1, sino la pasión para empezar con un trozo de tela y la valentía para evolucionar.
Bonula es la prueba de que, a veces, los caminos más bonitos empiezan con un viejo pantalón vaquero y una aguja.

Qué maravilloso ese click Núria, siempre soy de las que pienso que cuando algo nos viene en la vida tenemos que pasar por un trance y, seguidamente se resurge con más fuerza cosa que no es nada fácil pero cuando algo te apasiona ahí ya no hay stop. Además pienso que las personas con buen corazón el Universo les protege, así que mis mejores deseos en esta nueva forma tan personal como Bonula❤️
¡Eva, qué bien me describes! Exactamente así, de los trances se sale con más fuerza y con las ideas más claras. Me encanta tu filosofía y me llevo muy bonito tu mensaje. El Universo sin duda nos une a personas especiales como tú. ¡Gracias de corazón y bienvenida a Bonula!
Para mi ya te lo he dicho, siempre serás un referente, que una condición de salud en parte fuera el impulso y el combustible para crear una marca tan bonita. Gracias, por ser una guía en la vida para muchas personas. Que Dios bendiga tus manos y tus ideas. 🙏
¡María Victoria, qué bonitas palabras! Me llenan el corazón. A veces los caminos más difíciles nos llevan a los lugares más hermosos, y saber que esto resuena contigo hace que todo valga la pena. ¡Mil gracias por tu cariño!